Cómo envidio a la secretaria general

María Dolores de Cospedal junto a miembro del Partido Comunista Chino

María Dolores de Cospedal junto a Liu Yunshan, del Partido Comunista Chino. PARTIDO POPULAR

Llevo un tiempo sin escribir. Que nadie me envidie. No he estado de vacaciones ni me he movido del sitio. He estado observando. Documentándome. Con envidias vayan a la secretaria general del PP, a María Dolores de Cospedal, que ha estado una semanita en China con la delicada misión de hacer que el Partido Popular y el Partido Comunista Chino se hagan amigos. Así de fácil. Y en apenas siete días.

Con este encargo, la presidenta de Castilla-La Mancha se ha librado de explicar un montón de cosas que ocurren por Génova, 13, la sede de su partido. La primera, qué dijo realmente a los diputados de su partido sobre cómo pagan o dejan de pagar la hipoteca quienes les votan. Tampoco habría estado de más alguna pista sobre cómo se pactó el despido de Luis Bárcenas, su extesorero imputado. Por poner un ejemplo, digo.

En cierto modo, yo sí la envidio. En cierto y en gran modo, para qué voy a negarlo. Llevo unos días sintiéndome como en China. Por eso del idioma, digo. No entiendo nada de lo que pasa a mi alrededor. Y total, para sentirme en Carabanchel como si estuviera en el país asiático, es casi mejor emprender el viajecito. Que a una le gustan los aviones, los viajes largos y los aeropuertos. Sí. Hay gente ‘pa tó’.

No entiendo por qué el PP, que se erigió como el máximo defensor de los afectados por las hipotecas y de los afectados por el drama de las preferentes, la ha liado tanto en sus declaraciones públicas que ha conseguido lo contrario. No hay que bucear mucho en las hemerotecas. Basta echar la vista dos semanas atrás y repasar lo que dijo, por ejemplo, el diputado Vicente Martínez-Pujalte.

No entiendo por qué este Gobierno, que no se ha caracterizado precisamente por cumplir el programa electoral, lo desempolva a la hora de argumentar el porqué de la reforma de la ley del aborto.

No entiendo por qué llevan meses engañándonos, diciéndonos que no iban a subir más los impuestos, cuando el viernes 26 de abril quedó claro que sí. Que algunos –es un misterio saber a ciencia cierta cuáles y cuándo– subirán.

No entiendo por qué se nos plasma por escrito que la legislatura va a acabar peor de lo que empezó en materia de desempleo y no sale el presidente del Gobierno a dar la cara. A decir que es un drama, que está sobre ello. A mirarnos a los ojos.

No entiendo por qué los que cerraron los ojos cuando gobernaban se ponen ahora hiperactivos y quieren parar los pies a la monarquía, a la Iglesia y a los billetes de 500 euros. Seguramente lo hagan de buena fe. En ese caso, perfecto. Vayan redactando un programa electoral, ganen las elecciones y cumplan el programa. Los ciudadanos se lo agradecerán.

No entiendo por qué los grandes culpables de la crisis se lo siguen llevando crudo mientras a la gente –en el mejor de los casos– ve cómo baja su sueldo, o cómo es despedida, o cómo se queda sin casa.

Tampoco entiendo por qué pierde el Atleti. Pero eso lo llevo algo mejor.

Necesito un traductor. Es como estar en China.

Nueve preguntas para Cospedal

No es una frase hecha. Desde aquel 25 de febrero en el que la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, nos deleitó con su última rueda de prensa en la sede nacional ha llovido mucho. Puertas afuera del partido, tenemos nuevo Papa, el caso Nóos ha seguido dando disgustos a la Casa Real, los ayuntamientos, independientemente del color político, están –aún más– enfadados por la reforma local que prepara el Gobierno, el PSOE no sale de una para meterse en otra. Y el caso de los ERE en Andalucía tiene cada vez peor pinta. La vida ha seguido.

Puertas adentro, también han ocurrido cosas. Ángel Sanchís, otro de los hombres que tuvo la llave de la caja del PP, ha sido imputado en el caso BárcenasJesús Sepúlveda, el exmarido de la ministra Ana Mato, tuvo que ser indemnizado por despido improcedente; la reacción ante los escraches y las protestas de los preferentistas se le ha ido a más de un dirigente de las manos, el partido ha jugado al despiste con su estrategia judicial respecto a los papeles de Bárcenas. Esperanza Aguirre se ha metido a tertuliana. En la Cope. Y parece que el Gobierno no ha hecho bien del todo los números a la hora de contabilizar el déficit. O que Eurostat nos tiene manía a los españoles. Aquí también la vida ha seguido. No por no convocar ruedas de prensa dejan de pasar cosas.

En este mes sin respuestas desde la sala de prensa de Génova, los periodistas hemos ido acumulando preguntas. Aquí van algunas de las mías:

1. Hace un mes su explicación sobre la forma en la que el señor Bárcenas había sido indemnizado –contrato simulado, salario en diferido– fue algo confusa. ¿Puede aclarárnoslo ahora?

2. Ángel Sanchís, otros de los extesoreros del PP, ha sido imputado. ¿Les gusta la imagen que está dando el partido? ¿No cree que sus votantes se merecen alguna explicación? ¿Temen perder el apoyo que les llevó a ganar por mayoría absoluta en 2011?

3. ¿Ha entregado ya el PP toda la información requerida por el juez Ruz?

4. ¿Estudia el PP nuevas denuncias relacionadas con los papeles de Bárcenas?

5. ¿Cuántas veces se ha reunido el Comité de Dirección del PP en el último mes?

6. Usted ha acusado al PSOE de incitar a los jóvenes a la violencia contra cargos del PP. ¿Puede dar algún ejemplo?

7. ¿Qué valoración hace la dirección nacional del PP de los escraches? ¿Comparte las palabras de Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid?

8. ¿Cuándo van a hacer públicas sus declaraciones el resto de miembros de la dirección nacional del partido?

9. Los tribunales han echado abajo los planes del Gobierno de Castilla-La Mancha de cerrar por la noche 21 centros de salud. En su día aseguró que si no se ponía en práctica esta medida, tendrían que poner en marcha otras políticas. ¿Puede avanzarnos algo?

Ya nadie conoce al tesorero

En Carabanchel, que es el barrio madrileño donde crecí, nos encanta cuidar a nuestros personajes ilustres. Los que salen en la tele, vamos. Así que no es raro que, de vez en cuando, nos enzarcemos en competiciones estúpidas sobre quién ha tenido más cerca a alguno de nuestros famosos. Yo, por ejemplo, llevo muy a gala haber conocido a Juan Luis Cano –muy grandes sus videoblogs en infoLibre–, haberme cruzado con Rosendo Mercado por la Avenida de Fátima. O con Juan Manuel Montilla, El Langui, cantante de La Excepción, en un semáforo del Panben (así llamamos a la zona de Pan Bendito). En su día también presumía de una vecina del bloque de al lado porque era novia de un integrante de Camela. Pero ya perdí la pista a esa historia. Y de vez en cuando, si se trata de competir y dejo eso de contar hasta diez para otro día, puedo llegar a decir que he coincidido con Santiago Segura en la Plaza de las Palmeras. Cosa que todavía no me ha ocurrido.

Supongo que con lo que he contado, a Luis Bárcenas estos días le gustaría ser de un barrio como el mío. Porque en la sede del PP, el barrio que ha pisado en las últimas décadas, nadie le conoce. Es más, a sus vecinos les provoca urticaria decir y oír su nombre. Es una pena. Nunca nadie ha hablado con él. Nadie recuerda dónde estaba su despacho. Nadie le ha visto andar por la sede del partido. Nadie sabe si utilizaba la sala Andalucía ni hasta cuándo. Nadie sabe si tenía chófer o secretaria. Nadie recuerda sus impecables abrigos y su pelo engominado. Nadie tiene fotos con él. Ya nadie conoce al tesorero.

Diccionario para entender el ‘caso Bárcenas’

En el Partido Popular todos tienen claro que el caso Bárcenas no habría alcanzado la dimensión actual –contradicciones, mentiras, desautorizaciones…– si en algún momento la cúpula de la formación se hubiese sentado para trazar una estrategia uniforme. Prueba de esta falta de planificación ante lo que se les venía encima es el glosario de términos y expresiones que siguen a continuación. Habrá más entregas. Porque el ‘culebrón Bárcenas’ da para varias temporadas.

  • “Sí, hombre”. Autor: Mariano Rajoy. Presidente del PP y presidente del Gobierno. Es lo que contestó un día después del “no me consta” de su número dos cuando se le preguntó si hubo sobresueldos en su partido. Ironía en momentos de crisis.
  • “Papeles apócrifos”. Autor: Mariano Rajoy. Nombre que el presidente del Gobierno dio a lo que los españoles ya conocían como “los papeles de Bárcenas”. Los bautizó así el sábado 2 de febrero ante el Comité Ejecutivo Nacional de su partido.
  • “Sepúlveda es funcionario de la casa y no puede ser despedido legalmente”. Autor: Carlos Floriano, vicesecretario de organización del PP. 4 de febrero. Con tanto lío con el despido –que resultó no-despido– de Bárcenas, se nos había olvidado que Jesús Sepúlveda, exalcalde de Pozuelo, imputado en la Gürtel y exmarido de Ana Mato, seguía trabajando para el PP en su condición de funcionario del partido. Floriano salió a defender que no tenían más remedio que continuar con Sepúlveda en la casa por muy imputado que estuviese y por mucho confeti que le hubiese regalado el cabecilla de la trama para los cumpleaños de sus hijos. Una semana después Cospedal anunciaba el despido del exmarido de la ministra de Sanidad. “Rectificar es de sabios”, dijo. Una frase que nos guardamos para otro diccionario.
  • “Indemnización en diferido”. Autor: María Dolores de Cospedal. Modalidad en la que según la secretaria general del PP se decidió liquidar el despido del extesorero. Esto sustuvo en rueda de prensa el 25 de febrero. Una comparecencia de las más farragosas que se le recuerdan.

Continuará…

 

Un, dos, tres…

Inaugurar un blog implica cierto grado de responsabilidad. Lo mismo que bautizarlo. ¿Por qué Contar hasta diez? Porque una considera que, sin tener en cuenta factores ajenos a la voluntad humana, hay cosas que hoy nos irían mejor si antes de decirlas o hacerlas hubiésemos contado hasta diez. Que se lo digan a Mariano Rajoy, cuando en un acto con Jaume Matas no tuvo reparo a la hora de decir que quería hacer en España “lo mismo” que su ya excompañero de partido estaba haciendo en Baleares. Esto fue en 2004. Después vendría la imputación del exdirigente del PP en el marco del caso Palma Arena. Y las dificultades de explicar cómo un cargo público puede permitirse con su sueldo comprar un palacete en el centro de Palma de más de un millón de euros, llenar la casa de bolsos y zapatos de firma y meter a Lulú en el cuarto de baño. Sí. Es una escobilla para el retrete. Y su precio ronda los 400 euros.

Algo similar le sucedió con Camps. “Siempre estaré detrás de ti, o delante, o a un lado”, le dijo en junio de 2009 en un acto electoral en la plaza de toros de Valencia en plena efervescencia del caso Gürtel. O con Carlos Fabra, el expresidente de la Diputación de Castellón -con varias causas judiciales pendientes- cuando le definió como “ciudadano ejemplar”. Son frases que siempre brillan en las hemerotecas. Como el nacimiento de “brotes verdes” en la economía que veían en el equipo del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero allá por 2009.

También le habría venido muy bien contar hasta diez a Pedro Castro cuando siendo alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) no encontró mejor forma de apaciguar el clima político que preguntándose por qué “hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha”. Una expresión que no desaprovechó Esperanza Aguirre, otro de los personajes de la política que se habría ahorrado más de un disgusto de haber contado hasta diez en más de una ocasión.

Esto no ocurre sólo en la política. Pero son los ejemplos que tengo más grabados en la cabeza porque en este momento profesional de mi vida intento explicar lo que sucede entre los que mandan.

Aquí intentaré lo contrario de lo que han hecho los personajes protagonistas de este post: contar hasta diez. Analizar. Contextualizar. Medir las distancias. Porque sí. A mí también me iría mucho mejor si de vez en cuando hiciera este ejercicio. ¿Empezamos a contar?